
Cuál es el mensaje de China con sus últimos ejercicios militares con fuego real en las cercanías de Taiwán
Las fuerzas chinas desplegaron aviones, buques de guerra y sistemas de artillería de cohetes en el marco de sus maniobras. Estas se han intensificado tanto en frecuencia como en alcance durante los últimos años. Desde la administración Trump condenaron sus acciones.
Este miércoles 2 de abril, las Fuerzas Armadas de China realizaron ejercicios militares con fuego real en el Mar de China Oriental, lo que intensificó las maniobras que venían realizando desde el día anterior en las cercanías de Taiwán.
Los movimientos de sus tropas incluyeron ataques de largo alcance contra instalaciones de infraestructura crítica simuladas.
Durante los últimos años, el gigante asiático ha intensificado el alcance y la frecuencia de sus ejercicios militares alrededor de Taiwán, mientras que ha manifestado que estaría dispuesto a recurrir a la fuerza para conseguir su control.
La República Popular China (RPC) presidida por Xi Jinping considera que la isla de 23 millones de habitantes es parte de su territorio, lo que ha sido rechazado por los gobernantes locales, electos democráticamente.
El miércoles, el Ejército Popular de Liberación (EPL) informó la realización de los ejercicios “Trueno del Estrecho-2025A” en las zonas central y sur del estrecho de Taiwán.
El portavoz del Comando del Teatro de Operaciones Oriental del EPL, el coronel Shi Yi, declaró que los últimos movimientos se centraron en “temas de identificación y verificación, advertencia y expulsión, e intercepción y detención”.
Aquello, con el propósito de “probar las capacidades de regulación y control del área, bloqueo y control conjunto, y ataques de precisión a objetivos clave”.
Fue en el marco de estos ejercicios que las fuerzas chinas realizaron maniobras con fuego real en áreas designadas del Mar de China Oriental.
Desde Taipéi reportaron la detección de 76 aviones de guerra chinos, 13 buques del EPL y cuatro barcos de la Guardia Costera china en las cercanías de la isla, en las 24 horas previas a las 6:00 (hora local) de este miércoles.
A pesar de que el EPL no especificó la ubicación precisa de los ejercicios con fuego real, la Administración de Seguridad Marítima de China emitió un aviso el martes, mediante el que se designó una zona restringida a lo largo de la costa de la provincia de Zhejiang.
La medida implicó la prohibición de la entrada de embarcaciones entre las 18:00 (hora local) del martes y las 18:00 (hora local) de este jueves, según rescata CNN. El organismo dijo que se debió al desarrollo de “operaciones militares”.
Las pruebas con fuego real de China ocurrieron un día después de que sus tropas realizaran ejercicios militares conjuntos desde “múltiples direcciones” alrededor de Taiwán.
Estos involucraron a su Ejército, Armada, Fuerza Aérea y fuerza de cohetes.
Según informaciones rescatadas por AP, desde Taipéi informaron que 37 de los aviones chinos cruzaron la línea central en el Estrecho de Taiwán, la cual forma una frontera no oficial que la RPC se niega a reconocer.
De la misma manera, se afirma que el portaaviones Shandong también ingresó en la zona de identificación de defensa aérea de Taiwán, un área autodefinida que es vigilada por su ejército.
Shi declaró que los ejercicios buscaron conseguir superioridad aérea y evaluar la capacidad de sus fuerzas para integrar operaciones “dentro y fuera de la cadena de islas”.
Con esto último hizo referencia al arco de islas más cercanas a China, lo que incluye a Filipinas, Taiwán, Okinawa y el sur de Japón.
Taiwán se encuentra a solo unos 128 kilómetros de China en su punto más cercano.
El Comando del Teatro de Operaciones Oriental del EPL declaró que los ejercicios pretendían ser una “severa advertencia y una contundente disuasión contra las fuerzas separatistas que propugnan la ‘independencia de Taiwán’”.
Asimismo, la Oficina de Asuntos de Taiwán de la RPC calificó los ejercicios como “un severo castigo” por las “descontroladas provocaciones” del presidente de Taiwán, Lai Ching-te, “a favor de la ‘independencia’”.
Pekín compartió videos en los que, según aseguró, se puede ver parte del desarrollo de sus recientes maniobras.
Taipéi calificó los movimientos de las fuerzas chinas como una “provocación irracional” y acusó a China de ser un “alborotador”.
El portavoz del Ministerio de Defensa taiwanés, Sun Li-fang, declaró a la prensa que el gigante asiático “no puede ocultar la naturaleza abiertamente provocadora de los ejercicios y su mentalidad de amenazar al pueblo de Taiwán”.

Las operaciones se dieron apenas unos días después de que el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, realizara su primera visita a Asia bajo la administración del presidente Donald Trump. Esta contempló a Guam, Filipinas y Japón.
En el marco de su gira por la región, el titular de la cartera reafirmó el compromiso del país norteamericano en contrarrestar la “agresión de China” en el Indopacífico.
Estados Unidos es el mayor apoyo internacional de Taiwán y su principal proveedor de armas, a pesar de la falta de relaciones diplomáticas formales.
Desde Washington rechazaron los recientes ejercicios militares ordenados por Pekín.
La portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Tammy Bruce, declaró en un comunicado tras las recientes maniobras de China: “Una vez más, las actividades militares agresivas y la retórica de China hacia Taiwán solo sirven para exacerbar las tensiones y poner en riesgo la seguridad de la región y la prosperidad mundial”.
“Frente a las tácticas de intimidación y el comportamiento desestabilizador de China, el compromiso duradero de Estados Unidos con nuestros aliados y socios, incluido Taiwán, continúa”.
Japón y la Unión Europea (UE) también expresaron su preocupación por los recientes movimientos de las fuerzas chinas.
En declaraciones reunidas por Reuters, un portavoz de esta última manifestó: “La UE tiene un interés directo en preservar el statu quo en el estrecho de Taiwán”.
“Nos oponemos a cualquier acción unilateral que altere el statu quo mediante la fuerza o la coerción”.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Guo Jiakun, afirmó que el gigante asiático se opone firmemente a esos comentarios y enfatizó que la situación de Taiwán es un asunto interno, por lo que no aceptarán interferencia externa.

Cuál es el mensaje de China con sus últimos ejercicios militares cerca de Taiwán
El doctor en Estudios Internacionales y oficial del ejército en retiro, Hugo Harvey, dice a La Tercera que hay dos principales aspectos que se deben tener en cuenta sobre los recientes ejercicios militares de China.
Una arista se relaciona con la decisión de Pekín de difundir imágenes de sus maniobras.
“Lo que hay que considerar es que no es solamente una demostración de fuerza, sino que son lógicas integradas a una disuasión estratégica, con algunos componentes de guerra psicológica”, comenta el también académico de la Universidad de las Américas.
“Acá hay distintos niveles. Primero, se le habla a la población china y se busca consolidar la narrativa y la retórica nacionalista que trabaja el Partido Comunista chino, de que la reunificación de China es inevitable”.
“Después, claramente está el mensaje hacia los gobernantes de Taipéi, hacia los líderes taiwaneses. Esto pretende erosionar su voluntad política y de lucha, así como evitar cualquier intento ‘separatista’ o ‘independentista’, dependiendo del punto de vista”.
“Por otro lado, también se envía un mensaje a los actores externos, como por ejemplo, Estados Unidos, Japón y Filipinas. Se les busca comunicar que cualquier intervención va a tener costos militares inmediatos y que estos van a ser crecientes”.
La segunda arista a tener en cuenta, dice Harvey, es el rol estratégico de estos ejercicios, los cuales continúan las maniobras de este tipo que el gigante asiático ha realizado durante los últimos años.
El hecho de desplegar tropas y equipamiento permite a China reforzar sus entrenamientos y probar sus sistemas de armas, además de sus capacidades de comunicación en distintos escenarios.
De esta manera, también puede reforzar su mensaje de que cuenta con la capacidad para defender militarmente sus intereses en la región.
Los últimos ejercicios militares de China se posicionan mientras la administración Trump ha enfatizado en su política exterior de “Estados Unidos primero”, lo que plantea ciertas dudas sobre cómo se daría un apoyo de Washington a Taipéi ante una potencial ofensiva de Pekín.
Sin embargo, altos funcionarios cercanos al mandatario han destacado en la necesidad de que Estados Unidos se centre en contrarrestar las ambiciones de China en el Indopacífico.
Durante su viaje a Asia, Hegseth prometió fortalecer la alianza militar del país norteamericano con Filipinas, para “restablecer la disuasión” y contrarrestar la “agresión de China” en la región.
Junto con ello, calificó a Japón como “un socio indispensable para disuadir la agresión militar de la China comunista”.
Al ser consultado sobre cómo evalúa las declaraciones Hegseth durante su gira por Asia, Harvey plantea que “aquí se demuestra que Estados Unidos trabaja bajo una visión general de distintas políticas exteriores”.
En este sentido, comenta que “aplica su política exterior de manera selectiva, dependiendo del interlocutor”.
Un ejemplo de aquello es la aproximación que la administración Trump está teniendo con Ucrania, país europeo que se ha enfrentado a una invasión a gran escala por parte de Rusia desde febrero de 2022 y que Trump ha instado a negociar para conseguir un eventual alto al fuego en el territorio.
Bajo el análisis de Harvey, la postura del abanderado republicano y sus altos funcionarios refleja que “China es su principal preocupación”, por lo que se han concentrado en mostrar “su capacidad y voluntad para poder defender sus intereses” en la región.
Desde la administración Trump han criticado a Taiwán por no invertir más en su propia defensa y han instado a que destinen el 10% de su PIB a la preparación militar.
En marzo, el presidente taiwanés Lai Ching-te declaró que aumentarán su gasto en defensa a más del 3% de su PIB, en comparación al anterior 2,5%, según rescata el Washington Post.
China condenó la medida y respondió enviando aviones de combate y barcos a las cercanías de la isla.
“Quien juega con fuego, se quema”, advirtieron desde el gigante asiático.
La visita de Hegseth a Asia también puede interpretarse como una manera de presionar a sus aliados en la región para que inviertan más fondos en defensa, asiente Harvey, “porque precisamente Washington ya no tiene la capacidad que tenía antes para poder estar respondiendo en distintos frentes al mismo tiempo”.
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