La religión en guerra: Ken Follett cierra trilogía sobre la Edad Media

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En su novela Una columna de fuego narra los conflictos que dividieron a Europa y la llegada de Isabel I al poder. El autor galés vendió cerca de 40 millones de ejemplares con la saga iniciada en 1989 con Los pilares de la Tierra.


Fue colgado en el lugar habitual para todas las ejecuciones: delante de la catedral de Kingsbridge. "Porque si no se puede colgar a un hombre ante el rostro de Dios, tal vez eso signifique que no debería estar muerto", dice el verdugo que justifica el castigo para honrar a su Majestad, convencido de que la traición se paga con el infierno.

"Yahveh iba al frente de ellos, de día en columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en columna de fuego para alumbrarlos, de modo que pudiesen marchar de día y de noche", dice el epígrafe del Exodo (13,21) que abre Una columna de fuego, la nueva novela del escritor galés Ken Follett, ambientada en Europa durante el siglo XVI.

El primer fin de semana de octubre llegará a librerías chilenas el ejemplar que cierra la trilogía sobre la Edad Media comenzada hace 28 años con Los pilares de la Tierra (1989), y que prosiguió en Un mundo sin fin (2007). Ambos volúmenes han vendido 38 millones de copias, mientras que el total de la obra de Follett suma 160 millones de libros vendidos en el mundo. Un autor que comparte la categoría de bestseller junto a Dan Brown, Stephen King y James Patterson.

"Kingsbridge ha pasado a simbolizar Inglaterra y es muy útil desde el punto de vista literario, porque permite ver los cambios que ha experimentado Inglaterra, e incluso Europa, a lo largo de los siglos", señaló Follett en una entrevista publicada esta semana en el diario español El País.

Ciudades como Sevilla, Bruselas, París, Londres, Amberes y Kingsbridge están presentes en la novela. Un mapa de la ciudad ficticia de Kingsbridge se incluye en las primeras páginas del nuevo libro. Allí se muestra la catedral y el hogar de algunas familias protagonistas de la historia, como los Willard y los Fitzgerald.

Muerte y odio

Corre el año 1558 y el joven Ned Willard regresa a su casa para Navidad. Son días agitados, Isabel I llega al trono y toda Europa se vuelve en contra de Inglaterra. La joven monarca crea el primer servicio secreto del país, lo que traerá consecuencias. Mientras, Kingsbridge se divide por el odio religioso y Ned se halla en el bando opuesto de la mujer que ama, Margery Fitzgerald.

"Los protestantes de Kingsbridge eran un grupo semiclandestino: toda la ciudad sabía que había protestantes en la comunidad, y más o menos podían adivinar quiénes eran", dice Ned en Una columna de fuego, mientras espera oculto la visita de Margery.

"Los protestantes no son mejores que los católicos, y viceversa. Todos estaban bastante dispuestos a matarse unos a otros", dijo Follett a El País sobre el conflicto que dividió a la población y a la Iglesia. "Los héroes de mi historia son aquellos que dicen: matar a gente por sus creencias está mal. Cuando lo digo parece un cliché, pero en el siglo XVI era una idea muy radical por la que uno podía ser ejecutado. Todavía hay gente que considera una obligación matar a otro por tener la religión equivocada", agregó.

Si una cruz divide un pueblo, un reinado puede costar la guerra entre países del mismo continente. Mientras Isabel I intenta calmar las aguas en la Iglesia, el resto de las potencias europeas se alinea contra ella. Otra mujer que dará que hablar por entonces es María Estuardo, reina de los escoceses, quien se encuentra en París planeando su mayor objetivo: deshacerse de Isabel. La ambiciosa mujer cuenta con un grupo de fieles partidarios.

"María Estuardo no es más que la sobrina nieta del rey Enrique VIII, mientras que Isabel Tudor es su hija", se lee en Una columna de fuego sobre Isabel I de Inglaterra, quien fue la quinta y última monarca de la Dinastía Tudor.

"España en el siglo XVI era el matón del barrio: grande y malo, un poco como EEUU en Vietnam. Y nunca te alineas con el abusón, ¿no?, sino con el abusado. El rey de España fue un tipo malo". comentó Follett entrevistado en Edimburgo, donde comentó que su familia era muy apegada a la religión: "Me rebelé contra ello en cuanto fui lo suficientemente maduro", añadió.

Además Follett no tuvo complejos en hablar de su obra, éxito y dinero: "Mi obra no es intelectual. Y no me importa que alguien lo diga (…) No hay nada duro en tener éxito. Me produce una profunda satisfacción escribir. Diseñar la historia, investigar, crear personajes (…) También disfruto de ganar mucho dinero y gastármelo en las cosas que me gustan: coches, buena comida, buen vino… todo lo que el dinero puede comprar".

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