Tener veintitantos, dejar de desear tener sexo, no poder disfrutarlo y enfrentarse a la frustración de no poder llegar al orgasmo, puede llegar a ser muy complicado cuando además se atraviesa por una enfermedad mental, que afecta la manera en la que sentimos y percibimos el mundo. La dificultad pareciera salirse de las manos cuando el tratamiento de psicofármacos necesario para sanar este trastorno es el causante, en gran medida, de esta disfunción sexual.
Isidora Correa y Collage: Sofía Valenzuela
7 ene 2022 10:02 AM