Dos nuevos libros revelan detalles del debate de Biden contra Trump que selló su retiro de la carrera por la reelección

Joe Biden y Donald Trump se miran durante su debate en Atlanta, Georgia, el 27 de junio de 2024. Foto: Archivo

Los libros "Fight" y "Uncharted" abordan los entretelones del cara a cara que el candidato demócrata y su rival republicano sostuvieron el 27 de junio pasado en Atlanta.


Los recordados lapsus sufridos por el presidente Joe Biden durante el primer –y a la postre único- debate televisado de las elecciones de 2024 contra el exmandatario republicano Donald Trump terminaron condicionando la suerte de esa campaña presidencial. El gobernante, por momentos, pareció perder el hilo de sus pensamientos y tropezó en varios puntos, provocando lo que algunos analistas describieron como “pánico” dentro del Partido Demócrata.

El mal desempeño de Biden en el cara a cara realizado el 27 de junio pasado en el estudio de la cadena CNN en Atlanta le terminó pasando la cuenta: ante la presión en las filas oficialistas, retiró su candidatura a la reelección y entregó su apoyo como su sucesora a la vicepresidenta, Kamala Harris, quien terminó siendo derrotada por Trump en las elecciones del 5 de noviembre pasado.

A nueve meses del debate, dos nuevos libros entregan detalles de ese episodio que estremeció a la política estadounidense. Se trata de Fight: Inside the Wildest Battle for the White House (Lucha: Dentro de la batalla más salvaje por la Casa Blanca), publicado este martes en Estados Unidos, y Uncharted: How Trump Beat Biden, Harris, and the Odds in the Wildest Campaign in History (Inexplorado: Cómo Trump venció a Biden, Harris y las probabilidades en la campaña más salvaje de la historia), que llegará a librerías la próxima semana.

Joe Biden asiste a un debate presidencial con Donald Trump, en Atlanta, Georgia, el 27 de junio de 2024. Foto: Archivo

En Fight, sus autores, la corresponsal política senior de The Hill, Amie Parnes, y el reportero senior de política nacional de NBC News, Jonathan Allen, revelan que Trump se sorprendió por la actuación de Biden en el escenario del debate y necesitó tiempo para adaptarse, al darse cuenta de que había tenido razón sobre el declive del mandatario demócrata, entonces de 81 años de edad. El republicano, de 78 años, estaba preocupado de estar atacando demasiado al entonces presidente y de parecer un matón, aseguran.

“Trump no lo podía creer”, relatan Parnes y Allen, según informa el medio The Hill. “¿Cómo puedo seguir atacándolo sin parecer un imbécil?, pensó Trump. Y si dejo de atacarlo, ¿perderán el interés los espectadores? De repente, se dio cuenta de lo que daba la imagen de intimidar a un presidente en ejercicio de Estados Unidos”, añaden.

Parnes y Allen aseguran que Trump decidió dar un paso atrás para evitar parecer que se estaba “descarrilando”. Continuó presionando a Biden, pero sin abrumarlo. “Realmente no sé qué dijo al final de esa frase”, señaló el republicano, casi con compasión, tras una respuesta de Biden “llena de palabrería” sobre seguridad fronteriza. “Creo que él tampoco sabe lo que dijo”, afirma el hoy inquilino de la Casa Blanca.

Los asesores de Trump, Susie Wiles, Jason Miller y Stephen Miller, observando desde una sala cercana, estaban tan atónitos como el expresidente. Parnes y Allen sostienen que les preocupaba que el magnate no se tomara lo suficientemente en serio sus sesiones informales de preparación y que Biden pudiera superar las bajas expectativas y salir mejor parado del debate. “¡Mierda!”, pensó Wiles.

Al salir del escenario, Trump transmitió un mensaje diciendo que quería ver a Wiles y abrió mucho los ojos al encontrarse con ella. Wiles y Trump tenían la misma expresión: “Lo tenemos todo bajo control”. “Biden se ha ido”, pensó ella. Cuando Trump llegó a la sala de espera donde sus asesores habían visto el debate, recibió una bienvenida de héroe, afirman los autores del libro.

Fight book
Portada del libro "Fight", de Jonathan Allen y Amie Parnes.

Tras finalizar el debate, Trump le dijo a Jason Miller que él no “supo realmente” que algo andaba mal con Biden hasta pasados 15 o 20 minutos del debate. “Sé que a veces lo decimos, pero me di cuenta de que algo andaba mal”, reconoció.

Al día siguiente del debate, Trump presionó a su asesor Steven Cheung sobre cómo cambiar la narrativa para centrarse en su propia fuerza en lugar de en la fragilidad de Biden. Cheung y otros miembros del equipo de Trump presentaron a medios más favorables la idea de la “dominante actuación de Trump en el debate”. Breitbart informó sobre la “clase magistral” que Trump impartió, pero aun así señaló en el titular que Biden estaba “debilitado”.

“Sería difícil romper con una canibalización total de Biden por parte de los demócratas”, escriben Parnes y Allen. “Pero, en general, Trump se desviaría poco común hacia el terreno de la sabiduría política convencional. Se haría a un lado y observaría cómo los buitres demócratas destrozaban a Biden”. “Pero, en general, Trump se desviaba poco común hacia el terreno de la sabiduría política convencional. Se hacía a un lado y veía cómo los buitres demócratas destrozaban a Biden”.

“Agotado, confundido y desconectado”

Al igual que Parnes y Allen, el periodista Chris Whipple, autor de Uncharted, informa sobre ambos lados de una campaña que Trump ganó a pesar de una condena penal, sanciones civiles, incluida una relacionada con una acusación de violación, y denuncias por subversión electoral y retención de información clasificada.

Pero Whipple, señala el diario The Guardian, vuelve a centrar la atención en Biden, un presidente octogenario que desde hace tiempo enfrentaba dudas sobre su idoneidad para el cargo. La semana pasada, el autor declaró a Politico: “Tengo información actualizada, hora a hora, día a día, sobre los últimos días de Biden, y obviamente su declive es una parte importante de la historia”.

“Creo que llamarlo ‘encubrimiento’ es simplista. Creo que fue más extraño y mucho más preocupante que eso. El círculo íntimo de Biden, sus asesores más cercanos, muchos de ellos estaban en una niebla de engaño y negación. Creían lo que querían creer”, comentó.

En el libro de Whipple, el exjefe de gabinete de la Casa Blanca de Biden, Ron Klain, pinta un panorama devastador del estado mental y físico del entonces presidente antes del debate con Trump que hizo que su campaña de 2024 se desplomara y acabara cediéndole la nominación demócrata a Kamala Harris.

Uncharted book
Portada del libro "Uncharted", de Chris Whipple.

Klain sirvió a Biden de 2021 a 2023, y luego regresó a su lado en junio pasado para dirigir la preparación del debate, como lo había hecho antes con numerosos presidentes demócratas, recuerda el diario británico.

El exjefe de gabinete de Biden supuestamente creía que el mandatario estaba “fuera de sí” antes de su desastroso debate presidencial con Trump. Según el libro, Klain encontró al gobernante “agotado, confundido y desconectado”, y cuestionó si el candidato demócrata creía estar al mando de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Whipple escribe que Biden “no estaba al tanto de lo que sucedía en su propia campaña”, y se sentó junto a la piscina a mitad de la sesión. Esa noche, en una reunión con Biden que incluía a sus asesores más cercanos, Klain quedó “impresionado por lo desconectado que estaba de la política estadounidense” y recuerda que el presidente parecía obsesionado con sus interacciones con los líderes de la OTAN. Klain, escribe Whipple, “se preguntaba, medio en serio, si Biden se consideraba presidente de la OTAN en lugar de Estados Unidos. ‘Simplemente se cautivó con ser el jefe de la OTAN’, dijo. “Eso no le ayudaría en el Capitolio porque, como señaló Klain, ‘a los líderes políticos nacionales no les importa realmente lo que piensen (Emmanuel) Macron y (Olaf) Scholz’”.

Según Klain, resultó que Biden “no sabía lo que Trump había estado diciendo y no podía entender de qué se trataba el intercambio”. Abandonó la preparación y se quedó dormido junto a la piscina y se obsesionó con los líderes extranjeros, diciendo “estos tipos dicen que estoy haciendo un gran trabajo como presidente, así que debo ser un gran presidente”. “Realmente no entendía cuál era su argumento sobre la inflación” y “no tenía nada que decir sobre un segundo mandato más que terminar el trabajo”, comentó Klain a Whipple, quien también es autor del bestseller The Gatekeepers: How the White House Chiefs of Staff Define Every Presidency (Los guardianes: Cómo los jefes de personal de la Casa Blanca definen a cada presidencia), publicado en 2017.

Joe Biden abandona el escenario acompañado de la primera dama, Jill Biden, al concluir un debate presidencial con Donald Trump, en Atlanta, Georgia, el 27 de junio de 2024. Foto: Archivo

Klain le contó a Whipple que en un momento dado Biden tuvo una idea. “Si se veía perplejo cuando Trump hablaba, los votantes entenderían que Trump era un idiota. Klain respondió: ‘Señor, cuando se ve perplejo, la gente simplemente piensa que lo está. Y ese es nuestro problema en esta contienda’”.

El exjefe de gabinete, sus compañeros asistentes y visitantes, entre ellos el magnate del cine Jeffrey Katzenberg, intentaron poner a Biden en forma. Se organizaron dos debates simulados, centrados en la política nacional.

El primer debate simulado, programado para 90 minutos, fue abandonado después de 45 minutos y pareció notable por la confusión de Biden sobre una política para reducir los costos del cuidado infantil, destaca The Huffington Post. “El presidente tenía la voz apagada, al igual que su dominio del tema. Solo pudo hablar de su plan de infraestructura y de cómo estaba reconstruyendo Estados Unidos y creando 16 millones de empleos. No dijo nada sobre su agenda para un segundo mandato”, escribe Whipple, según The Guardian, que tuvo acceso al libro.

En el segundo simulacro de enfrentamiento, Biden declaró que “había terminado por hoy” después de 25 minutos y se fue a dormir. “‘Estoy demasiado cansado para continuar y tengo miedo de quedarme sin voz aquí, y me siento mal’, dijo. ‘Solo necesito dormir un poco. Mañana estaré bien’. Se fue a la cama”, escribe Whipple, quien agrega: “El presidente estaba fatigado, aturdido y desconectado (…) Klain temía que el debate con Trump fuera un desastre televisado a nivel nacional”.

Así fue. El 27 de junio, Biden llegó al recinto de Atlanta con minutos de ventaja, porque, según Klain, “era el presidente de Estados Unidos. No iban a empezar sin él”. En el escenario, durante dos horas y seis minutos, el mandatario demócrata se tambaleó, miró fijamente y murmuró. Su destino estaba sellado.

Donald Trump / Kamala Harris
Donald Trump y Kamala Harris en el debate presidencial por las elecciones de Estados Unidos, el 10 de septiembre de 2024.

A pesar del relato de Whipple, Klain tomó la noticia de la retirada de Biden como un “golpe al estómago” y le dijo a Jeff Zients, su sucesor como jefe de gabinete de la Casa Blanca, que la decisión fue “un error” y “una tragedia evitable”.

En un extracto del libro publicado en Vanity Fair, revista donde colabora, Whipple cuenta lo que vino después con la nominación de Kamala Harris en reemplazo de Biden, quien renunció a su candidatura el 21 de julio. “El drama comenzó la semana anterior a la renuncia del presidente Biden. En ese momento, Kamala Harris se encontraba en un terreno minado: cualquier indicio de que estuviera conspirando para reemplazar al presidente podría haber sido políticamente fatal. Pero mientras Harris mantenía un perfil bajo, su operación política operaba entre bastidores. Su jefa de gabinete, Lorraine Voles, llevaba considerando una contingencia como esta desde el 19 de noviembre de 2021. Fue entonces cuando el presidente, amparándose en la Sección 3 de la Enmienda 25, transfirió voluntariamente sus poderes y responsabilidades a Harris mientras se sometía a una colonoscopia. Esto concentró la mente de Voles. Ella y su personal debían estar preparados para cualquier cosa”, escribe.

“Aun así, ocupar el puesto de Biden en la fórmula fue mucho más complicado y arriesgado que ser presidente interino por un día”, apunta Whipple.

En efecto, Kamala Harris se enfrentó a la oposición de figuras clave del Partido Demócrata, como Barack Obama y Nancy Pelosi, pero logró la nominación en agosto. A principios de septiembre, Klain concedió su entrevista a Whipple. Con el gobernador de Minnesota, Tim Walz, como compañero de fórmula, Harris montó una enérgica campaña. En noviembre, perdió contra Trump. Desde entonces, la historia ya es conocida.

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