Auge en cultura y espectáculos




CONSTITUYE UN hecho digno de elogio el que la oferta de actividades culturales y de entretenimiento en Santiago sea cada vez más abundante y de mejor nivel, al punto que Chile se ha vuelto circuito obligado para los grandes espectáculos que se presentan en Sudamérica, a la par de Río de Janeiro, Sao Paulo o Buenos Aires. Esto constituye una señal altamente positiva, pues no sólo es un signo de progreso económico -han sido claves los aportes de donaciones privadas para impulsar su realización-, sino también una señal de un público más exigente, que ha empezado a incorporar el goce espiritual como parte de su patrimonio personal.

A las notables muestras y exposiciones artísticas que se venían haciendo en campos como la pintura o escultura, ahora se ha agregado con especial brillantez el auge cultural en materia musical. Desde hace algunos años, Santiago viene siendo escenario de grandes presentaciones, uno de cuyos hitos es el festival de Lollapalooza, que en 2013 completará su tercera versión fuera de Estados Unidos. Pero posiblemente es en música clásica donde el fenómeno ha cobrado inusitada fuerza. La temporada 2012 del Teatro Municipal de Santiago es un signo de ello. La presencia del tenor Plácido Domingo en la temporada de ópera, la reciente presentación del director Zubin Mehta y de figuras que se presentarán próximamente, como la soprano Renée Fleming o el pianista András Schiff, son hitos que colocan esta cartelera al nivel de los mejores teatros del mundo. Por su parte, el Teatro de la Universidad de Chile mantiene también una vibrante cartelera de conciertos y ballet, y la Fundación Beethoven -en sus temporadas en el flamante Teatro Municipal de Las Condes- también ha procurado traer figuras de renombre internacional. Es también digna de crédito la destacada labor docente y calidad de espectáculos que ofrece el Teatro del Lago, en Frutillar.

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