La voluntad se define como la facultad de decidir y ordenar la propia conducta, así como la intención, ánimo o resolución de hacer algo. Para la psicóloga Pilar Valencia, en las personas hay a una motivación intrínseca, que comprende la fuerza de voluntad, y que sirve para cumplir con aquello que nos proponemos para satisfacer nuestras necesidades.
“Según la jerarquía de las necesidades propuestas por Maslow, existen ocho tipos de necesidades que se comprenden desde la más básicas hasta la más elevada, que es la transcendencia. La naturaleza de los seres humanos comprende a que podamos ser capaces de satisfacer nuestras necesidades, y para lograr la vida que uno desea es muy importante conectar con esta satisfacción desde la motivación”, explica.
La fuerza de voluntad se empieza a desarrollar desde la más temprana infancia, a través del desarrollo de la autonomía. Según explica la psicóloga, la autonomía es un pilar fundamental para el desarrollo humano, que tiene que ver con la capacidad de sentirse competente y de decir ‘yo puedo’. “Las bases de un buen desarrollo tienen que ver con la estimulación de la regulación emocional; quien logra regularse emocionalmente es el que tiene la capacidad de desarrollar la fuerza de voluntad que te lleve hacia donde quieres llegar”.
En la década de los setenta, el psicólogo Walter Mischel realizó un estudio con niños de cuatro años, con la intención de demostrar que el nivel de control de los impulsos a esa edad podría ser premonitorio del carácter y de la manera de ser de las personas en edad adulta. El experimento se conoce como el test de la golosina, y hace poco empezó a aparecer en las redes sociales. En la prueba, una persona adulta le indicaba al niño que se marcharía y regresaría a los pocos minutos. Al frente, el niño tenía golosinas y se le indicaba que si deseaba podía tomar una, pero si esperaba a que volviera el adulto, podría tomar dos. Con el pasar de los años, cuando esos niños ya eran adultos o adolescentes, volvieron a ser evaluados para estudiar su capacidad de autocontrol. Se observó que aquellos que fueron capaces de aguantar sin sacar el dulce y esperar una doble recompensa, eran más competentes, capaces de tolerar frustraciones de la vida, responsables y seguros de sí mismos.
Nunca es tarde para adquirir nuevas habilidades que permitan alcanzar los objetivos que uno se propone. Se puede trabajar a cualquier edad, en la medida que exista motivación y conexión con los propios deseos.
De acuerdo a la psicóloga clínica Francisca González, es complejo generar hábitos, porque el cerebro siempre buscará la forma de gastar la menor energía posible. “Y generar un hábito significa un gasto de energía extra, por lo tanto se resiste en contra de esa voluntad”, explica. Y es acá donde empieza el verdadero trabajo de la voluntad. “Cuando quiero instaurar algo nuevo mediante esta voluntad o motivación de hacer algo en especifico, el cerebro va a generar ese mecanismo de defensa para evitarlo. Es un proceso que lleva tiempo, las nuevas investigaciones hablan de 66 días para adquirir un hábito, lo cual significa que si me salgo, debo comenzar todo de nuevo”, explica.
Para la especialista, saber como funciona el cerebro es un buen aliado al momento de tener la motivación para lograr lo que uno se propone, porque en la medida en que se entienda que el hábito no se adquiere fácilmente, la motivación tomará un rol más relevante.
Por su parte, Pilar dice que para fortalecer la fuerza de voluntad se requiere conectar con los sueños, deseos y las misiones en la vida, y a continuación, entregar la sensación de sentido a esos propósitos. “También es importante ser realistas y poder dividirlo en varios pasos, porque no es llegar y hacerlo, va a requerir que se desarrollen varias habilidades, tiempo y práctica”, comenta. “Y cuando hay días difíciles, es cuando tengo que conectar con mi amor propio, mi sensación de autocuidado y saber que hay días no voy a estar con la misma energía. Darme espacios para recobrar fuerzas de nuevo y volver a mis metas”, concluye.