El viernes no fue distinto al día anterior. Los inversionistas continuaron calibrando los aranceles anunciados por el presidente Trump el miércoles, y el resultado, al ver por los precios de los principales índices bursátiles, continuó siendo el de una baja del comercio global, y de un incremento en las posibilidades de recesión en EE.UU.
Trump comunicó el miércoles un arancel base de 10% para toda importación a EE.UU. (incluido Chile), así como impuestos mayores para una serie de economías, de 20% para la Unión Europea, y 34% para China, que se suma al 20% anunciado previamente.
La respuesta de China no se hizo esperar. Este viernes, el Ministerio de Comercio del gigante asiático también anunció que impondrá controles de exportación a siete elementos de las tierras raras, entre ellos el gadolinio, que se utiliza para las resonancias magnéticas, y el itrio, utilizado en productos de electrónica de consumo, reportó AFP.
Así, el gobierno chino dijo que los aranceles de Trump anunciados en el “Día de la liberación” suponen una práctica “incompatible con las normas del comercio internacional” y afecta gravemente los derechos e intereses de ese país.
En concreto, China anunció que aplicará aranceles del 34% a todas las importaciones de bienes de Estados Unidos.
En este contexto, las bolsas de Europa siguieron desplomándose. El índice EuroStoxx 50 perdió 4,83%, mientras que en EE.UU., el S&P500 perdió 5,9%. En tanto, el industrial Dow Jones y el tecnológico Nasdaq cayeron 5,5% y 5,82%, respectivamente.
Fueron justamente las tecnológicas algunas de las acciones más golpeadas. Nvidia perdió 7,32%, Apple 7,28%, pero Tesla perdió 10,45%. En la semana, la diseñadora de semiconductores bajó 10,3%, Apple 7,29%, y Tesla sólo un 4%.
El impacto de la escalada arancelaria ha sido brutal y en solo dos días se evaporó un récord de US$ 6,6 billones (millones de millones) en valor bursátil.
El pánico es total. El índice VIX, más conocido como el “indicador del miedo”, experimentó un salto de 51,93%, llegando a 45,61 puntos, su punto más alto desde abril de 2020.
Marco Rubio, el secretario de Estado, reconoció que “los mercados se están derrumbando”, pero dijo que las economías no, y que las empresas globales se ajustarían al nuevo entorno.
Por su parte, el presidente Trump no echa pie atrás: dijo que es un “gran momento para hacerse rico”, que “China jugó mal y entró en pánico” y muy en su estilo exigió al presidente de la Reserva Federal bajar la tasa de interés.
A diferencia del jueves, este viernes el IPSA se acopló a los mercados globales y cayó 2,79%, mientras que el Bovespa de Brasil cayó 2,96%.
La baja en el principal selectivo accionario de Chile se da en un contexto de fuertes bajas en el precio del cobre. De hecho, el metal más relevante para el país sufrió una caída que no se veía hace más de cinco años y quedó al borde de perder la barrera de los US$ 4. Según la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), el precio de la libra en la Bolsa de Metales de Londres cerró en US$ US$4,005 la libra, su nivel más bajo desde el pasado 3 de enero.
Esto implicó una caída de 6,03%, su mayor retroceso diario desde el 18 de marzo de 2020.
En tanto, el valor a tres meses del cobre caía 9% al cierre de esta edición hasta los a US$ 4,38 la libra en Comex.
La fuerte caída del metal rojo llevó al tipo de cambio en el país a fuertes variaciones. En la jornada, el dólar subió $30,55 respecto al cierre de este jueves y llegó a un valor de $978,75 la unidad. Esta es su mayor alza diaria desde el 14 de julio de 2022 (+$49). Sin embargo, la divisa alcanzó a subir hasta un máximo de $982,89 y luego moderó su retroceso.
En la semana, el dólar subió $29,74 y anotó dos semanas consecutivas, donde acumuló un avance de $53,75.
“La respuesta oficial de China, anunciando un arancel del 34% a todos los productos estadounidenses, marca un punto crítico en la guerra comercial, intensificando la aversión al riesgo en los mercados globales”, comentó Maximiliano Saldaña, analista de estudios de Capitaria.
“El metal rojo, fuertemente vinculado a la actividad industrial china, se ve presionado tanto por el agotamiento de la demanda anticipada como por los efectos que esta medida pueda tener sobre la demanda futura. Con una caída acumulada de casi 8% desde el discurso de Trump en el Jardín de las Rosas, el cobre confirma una directriz bajista pronunciada, sin argumentos positivos en el corto plazo”, explicó Saldaña.
El efecto de los aranceles para EE.UU., según un reporte de Principal, podría implicar que el crecimiento del PIB de EE.UU. “experimente un impacto inicial de alrededor del 2,5%, con consecuencias potencialmente mayores si algunos socios comerciales toman represalias”.
Para Chile, los efectos aún están por verse. En su flash económico semanal, Santander señaló que “si bien el impacto directo para Chile sería acotado, los efectos indirectos podrían ser significativos debido a una menor expansión de nuestros principales socios comerciales. Este deterioro externo, sumado al impacto esperado sobre las expectativas de empresas y hogares, afectará negativamente a las exportaciones, así como al consumo y la inversión. En este contexto estamos corrigiendo a las bajas nuestras proyecciones de PIB a 2,1% en 2025 y 1,7% en 2026 (previo: 2,4% y 2,1%, respectivamente). En el caso del consumo privado, estimamos ajustes de similar magnitud, mientras que en el caso de la inversión serían mayores”.
“En términos inflacionarios, el efecto esperado en el corto plazo es acotado. Aunque el peso podría debilitarse frente al dólar, los precios del petróleo y otras materias primas han mostrado caídas relevantes desde el anuncio. En el mediano plazo, la menor demanda interna y global, sumada a fuerzas deflacionarias externas, por el desvío de exportaciones desde otros países hacia mercados alternativos como Chile para evitar aranceles en EE.UU., reforzaría la convergencia de la inflación hacia la meta. En este escenario base, mantenemos nuestra proyección de inflación en torno a 3,6% hacia fines de 2025″, agregó Santander.
JP Morgan: riesgo de recesión en en el mundo crece 60%
Los riesgos de una recesión global crecieron tras la imposición arancelaria. Esa es la visión de JPMorgan, que en un informe titulado There will be blood (Va a correr sangre), señaló que “el riesgo de recesión en la economía mundial este año es aumentado al 60%, frente al 40% anterior”.
Según el banco de inversión, la combinación de políticas de Estados Unidos parece estar alejándose aún más del crecimiento que sostenía la economía, y que “el impacto directo de lo que parece un aumento acumulativo de 20 puntos porcentuales en las tasas arancelarias de EE.UU. este año sería el mayor aumento de impuestos a los hogares y empresas estadounidenses desde la ley de Ingresos de 1968 que precedió a la recesión de 1969-70.
Así, sostuvo que “es probable que el efecto de este aumento de impuestos amplifique - a través de represalias-, una caída en la confianza empresarial de EE.UU. e interrupciones de la cadena de suministro. Es probable que el impacto sólo se vea moderadamente amortiguado por la flexibilidad que brindan los aumentos de tarifas para futuras compras”.
Por otra parte, sostuvo que “la plena implementación de las políticas anunciadas constituyen un shock macroeconómico sustancial, que actualmente no está incorporado en nuestras previsiones. Por lo tanto, enfatizamos que estas políticas, si se mantienen, probablemente empujarán a Estados Unidos y la economía mundial a una recesión este año. El riesgo de una recesión este año es del 60%”.
No obstante, señaló que “el tamaño y la escala global de este shock probablemente generarán un estímulo político más rápido y de mayor envergadura”. Además, apuntó a que “una flexibilización monetaria del BCE en abril parece cada vez es más probable”. Junto con ello, señaló que “se ha reducido el nivel necesario para que la Fed avance hacia una política monetaria más expansiva”, por lo que “es probable que la política fiscal mundial se vuelva más flexible, incluso antes de una dinámica de recesión que se afianza a medida que el riesgo de déficit de crecimiento y de perturbaciones sectoriales en industrias clave impulsa a los gobiernos a actuar”.