John Mayall, los Bluesbreakers y una leyenda que hizo escuela: cuatro discos para entender su legado

JOHN MAYALL
John Mayall, los Bluesbreakers y una leyenda que hizo escuela: cuatro discos para entender su legado

Recientemente fallecido, el músico inglés fue uno de los nombres clave para la difusión del blues en el Reino Unido y en Occidente. A mediados de los 60 firmó sus discos más importantes acompañado de guitarristas que harían historia. Por las filas de su banda, los Bluesbreakers, pasaron Eric Clapton, Peter Green y Mick Taylor. Acá un repaso a esos discos clave, que dan cuenta de una época.


Blues breakers (1966)

El más conocido de los discos de John Mayall, recientemente fallecido, junto a su grupo, los Bluesbreakers. Este LP suele ser llamado Blues breakers with Eric Clapton, por el texto que figura en la portada y por la participación de “slowhand” en su primera incursión discográfica tras salir de las filas de los Yardbirds. Un disco clave en la difusión del blues como un género pivotal en el rock de los 60, en que Mayall canta, toca el órgano, el piano y la armónica. También está John McVie, el futuro integrante de Fleetwood Mac, en el bajo eléctrico. Pero la estrella es Clapton, quien se muestra como un guitarrista inspirado, sacando el máximo de su Gibson Les Paul; desde la versión de la instrumental Hideaway (de Freddie King), pasando por su lectura de What’d I say de Ray Charles, al insuperable solo en Key to Love. Un clásico absoluto.

A hard road (1967)

Poco tiempo más duró la presencia de Clapton en las filas de los Bluesbreakers, al marcharse para formar Cream. Pero Mayall no perdió el tiempo y rápidamente fichó a otro joven guitarrista prodigioso, Peter Green, quien incluso canta en dos temas. A diferencia del disco anterior, que alternaba material propio con versiones para estandards de blues, en este trabajo Mayall concentró la mayor parte en sus composiciones, aunque hay algunos covers.

Si bien, en temas como It’s over y Another kinda love, trabaja un formato de blues más convencional, va añadiendo el uso de figuras rítmicas más intrincadas, secciones más trabajadas y hasta algún guiño a la psicodelia, en The Super-Natural. En este álbum, Green destila su descomunal talento para el fraseo, no por nada el mismo B.B King señaló: “Él era el único que me hacía sudar frío”. Al igual que Clapton, tras este disco, Green optó por marcharse y fundar Fleetwood Mac, llevándose consigo a McVie. El resto es historia.

Crusade (1967)

Confirmando a los Bluesbreakers como una suerte de banda escuela, tras la salida de Green, Mayall pudo sumar a un nuevo guitarrista, el joven de 18 años Mick Taylor, quien poco tiempo más tarde tomaría el lugar de Brian Jones en los Rolling Stones. En este disco, Mayall no se aparta de su fórmula y mantiene su estructura de interpretar blues con el formato de banda del blues eléctrico de Chicago; así suena en lecturas para My time after time y I can quit you baby (la misma que años después grabó Led Zeppelin). A Taylor se le puede escuchar en todo su espesor en la instrumental Snowy Wood, un tema algo simple, pero bastante trabajado para un músico que entonces despuntaba. En este LP, John McVie vuelve a figurar en el bajo eléctrico y el baterista Mick Fleetwood, estuvo entre los varios que participó en las sesiones.

Live at the BBC (2007)

Buena parte de los grupos importantes de la época tienen algún registro en la BBC. Por entonces, un ineludible en la promoción y difusión del trabajo discográfico. Este álbum recoge varias grabaciones de Mayall y los Bluesbreakers, entre 1965 y 1967, además de dos tracks grabados de un show en el Old Grey Whistle Test en 1975, es decir, en el período más activo e influyente del grupo. Sin ser un gran cantante, Mayall deja en claro su capacidad de organizar y montar efectivas bandas de apoyo. Como en la época se grababa en directo, los músicos debían ser buenos, y eso queda en claro en este registro; los instrumentos no se topan y cada uno tiene su espacio, nada simple cuando en esa época se solía tocar con los equipos a tope de volumen. En los primeros tracks podemos escuchar a Clapton aprovechando todas las posibilidades de la guitarra eléctrica, un buen testimonio de su era más acotada a intérprete de blues.

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