The Cult cierra la noche anglo con insólito final: se fueron con una sola Gaviota y su cantante no quiso recibir el premio

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The Cult cierra la noche anglo con insólito final: se fueron con una sola Gaviota y su cantante no quiso recibir el premio

El grupo británico cerró la noche anglo con su repertorio cargado al hard rock, y de un sonido contundente. Su líder, Ian Astbury, hizo gala de su fuerte personalidad y su presencia escénica. Al final salieron rápido y la entrega de la Gaviota se hizo de forma apresurada y accidentada, en una Quinta Vergara con poca gente.


La “noche anglo” del Festival de Viña, la cuarta jornada tras la reprogramación del día martes, tuvo en el cierre a The Cult, nombre vinculado al revival del hard rock ochentero y que se presenta por segunda vez en el país.

El grupo, que tiene a Ian Astbury y Billy Duffy como ejes, salió a escena pasada las 1:00 de la madrugada, con buena parte de la galería despejada tras la presentación de Juan Pablo López. También eran evidentes los claros en las plateas.

The Cult debutó en Chile con un concierto en el Teatro Caupolicán en 2017. Esta es su primera vez en el contexto del Festival de Viña. Una excentricidad en un escenario que pocas veces permite un espacio para número cercano al rock pesado.

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La Cabalgata de las valquirias, la afamada pieza de Richard Wagner que forma parte de la ópera Die Walküre, funcionó como una cortina introductoria para la entrada del grupo. De inmediato comenzaron a tocar, sostenidos con la combinación guitarra, bajo y batería, más la voz muy gastada de Astbury. De los Who a Zeppelin, un esquema esencial del rock.

Con temas como Wild Flower, In the Clouds, Fire Woman, la clásica She sells Sanctuary, entre otros, mostraron al grupo con un sonido compacto, asentado en los riffs de guitarra, el contundente sonido del bajo eléctrico, y la batería usando mucho fraseo para rellenar ahí donde los otros dejan el espacio. Algunos de esos temas de su era ochentera se han adpatado a un sonido mucho más contundente.

Otro eje es la presencia que le da Ian Astbury al grupo. Aunque más limitado que antaño en su capacidad vocal (como para los saltos de notas, por ejemplo), de entrada se apoyó sobre un monitor y se plantó desafiante. Levantó una pandereta del suelo con el pie, como si dominara un balón de fútbol. Incluso mencionó que era “de Colo Colo”. Pura actitud.

En la rueda de prensa previa, el cantante fue directo con los periodistas; a uno le calificó su preguntas como “soft questions”, inquirió cuanto realmente sabían de la banda y a otro le comentó que no había viajado tanto para escuchar eso. Es un tipo con carácter y lo hace notar. Algunos ya lo habían notado en aquella visita de 2004 como cantante de The Doors of the 21st Century, en que por un momento tomó el puesto de su admirado Jim Morrison.

A eso de las 2.10 de la mañana, los animadores entraron para despedir al grupo, en corta y poco emotiva ceremonia, sin premios, sin Gaviotas. Astbury, apenas levantó la mano y con los suyos salieron raudos del escenario. Los presentes en el lugar, pifiaban para pedir su regreso, o al menos para darles la Gaviota.

La transmisión fue al backstage, mientras el público rugía. Así, hicieron traer de vuelta a Billy Duffy, a quien, a toda prisa le entregaron la Gaviota de Plata. Sin entender mucho, con los brazos cruzados sobre el pecho, la recibió. “¿Esto es de plata? creo que hay algo mejor”, sentenció, directo, como un riff. Un final extraño y apresurado.

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