El asesinato del indigenista brasileño Bruno Pereira y el periodista inglés Dom Phillips al interior de la selva amazónica oculta una extensa red de crímenes vinculados a la minería y la pesca ilegal, donde los homicidios crecieron un 54% entre 2020 y 2021. Solo durante el primer año del gobierno de Jair Bolsonaro, el número de denuncias de explotación ilegal de recursos forestales, tomas ilegales de tierras protegidas y daños al patrimonio dentro de zonas indígenas aumentó un 130%.
João Paulo Charleaux, desde Sao Paulo
26 jun 2022 12:05 AM