Mientras el aborto terapéutico y la píldora del día después se discuten eternamente en la política, la realidad no espera. Pablo Lavín, jefe del servicio de ginecología y obstetricia del Hospital Barros Luco, se enfrenta día a día, desde hace 35 años, con embarazos de alto riesgo que lo obligan a tomar decisiones en minutos. ¿Inducir el parto antes de que llegue a término? ¿Arriesgarse a esperar aunque la madre corra peligro? En Chile, Lavín –y muchos otros médicos anónimos– se mueven en un campo minado de dudas legales y éticas.