Cobertura de vacunas obligatorias para niños menores de dos años cae de 93% a 82% en mayo

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Riesgo a contagio de Covid-19 en consultorios es uno de los principales factores que han frenado estas atenciones. Situación contrasta con lo que ocurrió con la influenza, cuya inmunización llegó al 94,2% de la población objetiva.


Una comunicación, rotulada como “Urgente” por ambas subsecretarías de Salud, fue enviada a fines de abril a las seremis de la cartera y a los directores de servicio. El texto alertaba un posible fenómeno a raíz de la situación de pandemia: el descenso en las vacunas obligatorias del Programa Nacional de Inmunizaciones (PNI).

“En el complejo escenario de la emergencia sanitaria por Covid-19, y frente a la necesidad de mantener la protección frente a enfermedades prevenibles por vacuna y así evitar brotes a causa de ellas, la mantención de la vacunación programática es fundamental”, indicaba el oficio.

Y es que el temor a contagiarse en los recintos de salud, o el mismo confinamiento, ha hecho que parte de la población no considere relevante acudir a las vacunas obligatorias, que contemplan embarazadas, adultos mayores de 65 años y niños.

Es en este último grupo -y específicamente en los menores de 24 meses- donde se ha registrado un descenso durante mayo. Si en el mismo período del año pasado existía una cobertura de un 93,2% entre las distintas inmunizaciones obligatorias (BCG, vacuna hexavalente, tres vírica, entre otras), durante el mes que recién pasó la cobertura descendió a 81,9%, es decir, una caída de 11,3 puntos porcentuales.

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Alejandro, padre de una niña de 18 meses y quien pidió reserva de su apellido, relata que desde el edificio donde vive en Providencia puede ver el Cesfam más cercano, donde podría acudir con su hija para la vacunación. Sin embargo, le respondieron que ahí no atendían niños, sino que debía acudir a otro recinto, más alejado de su hogar.

“Esa incertidumbre de salir, de no saber con qué te vas a encontrar, es complicado. Nos hemos cuidado mucho, hemos salido lo justo y necesario. Entonces arriesgarse, por algo que si la mantenemos en casa uno sabe que no se va a enfermar, no me parece conveniente. Tiene 18 meses, se le pusieron las vacunas de los seis, de los 12 meses, creo que se puede esperar un tiempo prudente”, comenta.

La médica María Eugenia Castro, residente de infectología pediátrica en la Universidad de Chile, identificó la tendencia a la baja. En paralelo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advertía durante la semana pasada que 80 millones de niños en el mundo están en riesgo de contraer enfermedades como la difteria o la poliomielitis tras el descenso en las vacunas ante la contingencia por Covid-19.

“Somos uno de los países con mejores cumplimientos en vacunas y estamos bien lejanos de países con brote. Por ejemplo, sarampión no tendríamos como en Brasil. Pero la situación es alarmante y aunque no hay culpables, el contexto mundial actual puede generar problemas a futuro”, explica la doctora, quien precisa que el ideal de cumplimiento es por sobre un 95%.

La pediatra e infectóloga Marcela Potin señala que la situación no es de riesgo, pero hay que insistir en la importancia de la vacunación. “Ocho de cada 10 niños han venido a vacunarse, lo que sigue siendo un buen escenario considerando la situación de pandemia. Aunque es verdad que todos los padres preguntan si pueden venir, si es seguro, si la pueden postergar. Los pediatras insistimos que en menores de un año son clave las vacunas”, señala.

La subsecretaria de Salud Pública, Paula Daza, asegura que vienen monitoreando la situación desde el comienzo de la pandemia. Y aunque no se ve un frenazo radical en la cobertura, se va a fortalecer la estrategia a nivel de consultorios si la caída persiste. “Aún no hay una amenaza, pero hay que entender este cierto temor de ir a los consultorios”, precisa.

Y a propósito del descenso en menores de dos años, desde Salud recalcan que la campaña de vacunación de la influenza ha resultado exitosa en medio de la pandemia: este año se logró vacunar a un 94,2% de la población objetiva, versus un 89% del año anterior.

Entre las modificaciones al calendario de inmunizaciones, la autoridad explica que este se ha flexibilizado, adelantando en algunos casos las vacunas. “Normalmente se vacuna a los dos, a los cuatro y a los seis meses. En tiempos normales, si un lactante llega a los cinco meses y medio, se le pide a la mamá que espere a los seis. Ahora eso se ha flexibilizado, y se vacuna igual al lactante”, explica Daza.

De momento, no habría planes desde el órgano central de Salud para disponer de inmunizaciones a domicilio a cargo de la atención primaria de salud. Eso sí, “si vemos que hay algún impacto en la cobertura, vamos a tomar medidas más drásticas”, concluye Daza.

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