La incómoda visita del vicepresidente de EE.UU. a Groenlandia en medio de acusaciones de “presión inaceptable”

La delegación que integra JD Vance solo visitará la base espacial estadounidense de Pituffik, mas no una carrera de trineos que inicialmente estaba contemplada en el itinerario. Las autoridades danesas y groenlandesas celebraron la decisión, mientras Trump ratificó este miércoles la necesidad de “obtener” Groenlandia por razones de “seguridad internacional”.
Un nuevo capítulo se suma a la disputa entre Estados Unidos y Groenlandia en el intento de Washington por hacerse con la isla más grande del mundo. Esta vez, con el anuncio del vicepresidente de EE.UU., JD Vance, de que se sumaría a la visita de este viernes a la isla, donde inicialmente solo iría su esposa, Usha Vance.
Y no es solo Nuuk, la capital groenlandesa, la que ha mostrado sus reparos. Como parte del reino de Dinamarca -pero con autonomía desde 1979-, este último país se sumó a las críticas y, de hecho, se podría considerar como parte de la razón por la que JD Vance se sumó al viaje.
Fue el martes cuando la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, dijo que Estados Unidos está ejerciendo una “presión inaceptable” sobre Groenlandia luego de que se supiera que la segunda dama de EE.UU. llegaría el viernes, en lo que la agencia Reuters definió como una “visita no solicitada de una delegación estadounidense de alto perfil”.
En un principio, solo la esposa de Vance tenía previsto asistir a una carrera de trineos tirados por perros el viernes, pero se canceló. Fue en declaraciones al canal danés TV 2 que Frederiksen planteó: “Tengo que decir que es una presión inaceptable la que se está ejerciendo sobre Groenlandia y Dinamarca en esta situación. Y es una presión a la que nos resistiremos”.
De hecho, calificó la intención del presidente estadounidense, Donald Trump, como una amenaza real. “El presidente Trump va en serio (...). Quiere Groenlandia. Por lo tanto, no puede ser visto independientemente de cualquier otra cosa”, añadió.

“Está claro que no es una visita que tenga que ver con lo que Groenlandia necesita o lo que Groenlandia quiere de una visita. Por tanto, no importa cómo lo interpretemos, es una presión totalmente inaceptable sobre Groenlandia, los políticos groenlandeses y la población groenlandesa, pero también sobre Dinamarca y, por tanto, sobre el reino”, cerró ante la prensa local.
No alcanzaron a pasar más de unas horas desde el comentario, cuando la Casa Blanca dio una nueva sorpresa al anunciar que el propio vicepresidente se uniría al viaje, elevando la presión aún más.
“Hubo tanta expectación en torno a la visita de Usha a Groenlandia este viernes que decidí que no quería que se divirtiera sola, así que voy a acompañarla”, aseguró JD Vance mediante un video publicado en redes sociales.
Y añadió: “Hablando en nombre del presidente Trump, queremos revigorizar la seguridad del pueblo de Groenlandia porque creemos que es importante para proteger la seguridad de todo el mundo”.
Lejos de intentar bajar la tensión, fue el propio Trump quien ratificó este miércoles su intención de hacerse con el lugar. Fue durante una entrevista con el podcaster Vince Coglianese que planteó que “necesitamos Groenlandia para la seguridad internacional. La necesitamos. Tenemos que tenerla”.
Luego, planteó: “Odio decirlo así, pero vamos a tener que tenerla”. El anfitrión le preguntó si los groenlandeses querían realmente unirse a Estados Unidos, pero Trump dijo que no lo sabía.
“Tenemos que convencerlos”, respondió. “Y tenemos que tener esa tierra, porque no es posible defender adecuadamente una gran parte de esta Tierra, no solo Estados Unidos, sin ella”.
Será solo una base militar estadounidense la que visitará el vicepresidente, la que está ubicada en el norte de Groenlandia. A la comitiva se sumó el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Mike Waltz, y el secretario de Energía, Chris Wright.

Desde el gobierno danés, celebraron la modificación del itinerario y que eliminaran la posibilidad de acercarse a la población isleña, dijo Lars Løkke Rasmussen, el ministro de Asuntos Exteriores. “Se trata claramente de una disminución de la tensión”, afirmó a la prensa.
“Creo que es muy positivo que los estadounidenses hayan cancelado su visita a la sociedad groenlandesa. En su lugar, visitarán su propia base, Pituffik, y no tenemos nada en contra de ello”, añadió.
En un principio, Usha Vance iba a asistir a la carrera de trineos tirados por perros, un gran acontecimiento deportivo anual, lo que generó molestia entre los lugareños.
“Creo que han malinterpretado el estado de ánimo en Groenlandia”, dijo Aaja Chemnitz a Reuters, quien oficia como diputada groenlandesa en el Parlamento danés. “Si querían tener lazos diplomáticos, creo que esta es la forma completamente equivocada de hacerlo”, añadió.
La molestia ha sido generalizada, especialmente tras unos recientes comicios donde quedó en evidencia que los groenlandeses no quieren ser anexados a EE.UU., tal como muestran las encuestas al respecto. A principios de marzo, Nuuk fue testigo de una de las mayores manifestaciones jamás vistas en la isla del norte.
Ese mismo espíritu pareció mostrar el propio jefe de gobierno en funciones de Groenlandia, Múte Egede, quien dijo que la llegada de Vance a la isla era una “provocación”, puesto que “coincide con las conversaciones sobre la coalición de gobierno y las elecciones municipales previstas para la semana siguiente”, consignó Reuters.
De momento, el país solo tiene una administración de transición mientras los partidos siguen en negociaciones para formar un nuevo gobierno de coalición.
El gobierno en Nuuk planteó que no hay invitación oficial. “Que conste que el gobierno de Groenlandia no ha cursado ninguna invitación para visitas, ni oficiales ni privadas”, consignó el periódico británico The Guardian. “El gobierno actual actúa como gobierno interino a la espera de la formación de una nueva coalición, y hemos solicitado amablemente a todos los países que respeten este proceso”, añadieron.
Fue en enero de este año cuando Donald Trump Jr., hijo del mandatario estadounidense, visitó el lugar rico en minerales, que también posee enormes reservas petrolíferas sin utilizar, aunque la explotación del petróleo y del uranio está prohibida. Y desde la fecha, el republicano ha repetido en numerosas ocasiones que se quiere quedar con la administración del lugar, argumentando razones de seguridad nacional.

Es más, este lunes, Trump dijo que su equipo estaba trabajando con “gente en Groenlandia” para que suceda algo, pero no entregó más detalles al respecto.
Quien sí tomó la palabra fue Kuno Fencker, miembro del Parlamento de Groenlandia por el Partido Nacionalista y fuertemente independentista Naleraq. Su tienda política quedó segunda en las elecciones generales del 11 de marzo, y acogió con satisfacción la visita, asegurando que es “un honor y una fuerte señal de respeto” el que autoridades estadounidenses lleguen al lugar, consignó Reuters.
En tanto, Brian Hughes, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, añadió que el objetivo de la delegación era “conocer Groenlandia, su cultura, su historia y su gente”.
Para Marc Jacobsen, profesor titular del Real Colegio Danés de Defensa, la decisión de limitar la visita de EE.UU. es un signo de “desescalada”, ya que “uno no va a otro país cuando no ha sido bien recibido”, declaró a AFP.
Pero también, advirtió, se podrían repetir las muestras de molestia ciudadana. “Quizás también podríamos ver manifestaciones como las que vimos en Nuuk hace un par de semanas, donde mucha gente tenía carteles que decían ‘Yankee go home’ y ‘No estamos en venta’”, añadió.
En la actualidad, y gracias a un acuerdo de 1951 entre Estados Unidos y Dinamarca, se estableció que el país norteamericano tenía el derecho de circular libremente por la isla, así como el de construir bases militares, siempre que se lo notificaran a Dinamarca y Groenlandia.
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