Los días del nieto de Pinochet en El Melocotón
Hernán García Pinochet vive en la que fuera la residencia de su abuelo en el Cajón del Maipo. También organiza cabalgatas ecuestres por terrenos que, asegura, recibió en comodato del Ejército, lo que es rechazado por la institución.
Montando un caballo bautizado como Ceniza, Hernán García Pinochet (44) cabalga lentamente por un sector del río Colorado, en el Cajón del Maipo. Elude con habilidad las quebradas del camino, algo resbaladizo tras las nevazones invernales. Conoce esos senderos de memoria. Afirma que desde 1995 dispone de cuatro hectáreas en una zona llamada Las Ramaditas, a 2.500 metros de altura, que pertenecen al Ejército, pero que, asegura, le entregaron en comodato. Esto es rechazado por la institución.
"No se ha ejercido ningún acto administrativo por parte del Ejército, a modo de convenio, contrato u otro, con persona alguna para usufructuar de dicho terreno ni parte de éste", recalcan en la entidad.
En ese terreno, el nieto mayor de Augusto Pinochet organiza cabalgatas para turistas que quieren visitar la zona y avistar cóndores. También sirve de guía para que geólogos o andinistas lleguen hasta el volcán Tupungato. Su vida transcurre en la montaña. "Tengo 15 animales, entre caballos y mulares. Nos juntamos con los clientes en el kilómetro 19 de la ruta El Alfalfal, luego subimos por los senderos hasta el terreno, donde tengo un quincho y podemos hacer un asado. La cabalgata dura cerca de cinco horas. Lo outdoor está de moda", dice.
A diferencia de muchos de sus 24 primos, a quienes asegura no ver muy seguido, Hernán García se ha mantenido alejado de la esfera pública. No fue candidato a diputado como su hermano Rodrigo, ni cumplió funciones de vocería, como María José Martínez, quien en 2000 leyó una carta en nombre de su abuelo, a pocos meses de que éste regresara de Londres. Tampoco siguió una carrera militar, como Augusto Pinochet Molina, quien, siendo capitán y sin autorización de sus superiores, dio un discurso halagando la figura del general (R), durante su funeral, en 2006: "Hay situaciones en que es mejor pasar sin pena ni gloria. Prefiero eso, si no te perjudica más". Cuenta que ve "seguido a mi hermano, a mi abuela cada 15 días, pero cuando tienes más responsabilidades, tienes menos tiempo. Después de que murió mi abuelo, casi no nos vemos con los demás".
En 2005 declaró en la causa por el homicidio del coronel Gerardo Huber, quien apareció muerto en febrero de 1992 en el Cajón del Maipo, días después de que fuera interrogado por la venta ilegal de armas a Croacia: "Era padrino de mi ex mujer, pero apenas lo conocí. Participé en una once con él y me acompañó a ver unos animales a la cordillera, nada más".
Es el único miembro de la familia que aún vive en El Melocotón, el lugar donde Pinochet pasó la tarde del 7 de septiembre de 1986, en que miembros del Frente Manuel Rodríguez atentaron contra su vida: "Estaba en la playa y me enteré después. Mi hermano estuvo con él. Fue una casualidad, le podría haber tocado a cualquier nieto". La familia arrendó la propiedad en el Cajón a la Universidad San Sebastián (USS) en 2009. Allí funciona el Campus Alto Maipo, donde se imparte Ingeniería en Expediciones y Ecoturismo. Antes de eso, Pinochet le entregó un pequeño predio para su uso personal, dice. "Vivo en El Melocotón, que ahora es un campus de la USS. Ellos me dejaron allí y yo les hago un ramo de cultura ecuestre. Vivo en un par de piezas, que eran la parte que ocupaba la guardia", relata.
Cuenta que era niño cuando recibió su primer regalo: una yegua chilota que mantenía en las caballerizas de la Escuela Militar, donde practicaba equitación. Su padre, Hernán García Barzelatto -casado con Inés Lucía Pinochet- es veterinario, aunque él dice que aquello no lo influyó: "Me crié en Bucalemu, con gente de allá ligada al campo, ellos me enseñaron. Siempre me gustaron los animales. Estudie técnico agrícola en el Inacap e hice cursos de doma en España y en Argentina".
Dice que sus clientes ya no lo asocian con su abuelo. Que antes, tras la detención en Londres del general (R) en 1998 y hasta su muerte en 2006, a veces lo reconocían. Y que entonces muchos cambiaban su actitud: "Yo nunca fui funcionario del Ejército. De niño vivía en un sistema con seguridad y casi en una burbuja. Esa burbuja comenzó a reventarse cuando mi abuelo entregó el poder. No fue algo brusco, de la noche a la mañana. Uno está consciente de que hubo excesos".
Si bien declara que "siempre he intentado quedar al margen", dice no descartar iniciar una carrera política: "He tenido la inquietud de postularme a concejal por Santo Domingo. Conocía a mucha gente de ahí, pero les perdí la pista".
En otro ámbito, dice que tras su separación, mantuvo una relación con la hija de un exiliado: "Su padre ya había fallecido (...). Estuvimos un par de años, ella tomaba el tema político con respeto. No era algo que le encantaba, pero hasta hoy somos amigos", asegura.
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